06 diciembre 2006

Las circunstancias son las circunstancias

Pues yo no quería, pero al final perdí el tren. En serio, no fue a posta, pero pasó... ser responsable va a tener sus recompensas y todo. Yo fui a la oficina, tomé el servicio, me metí en el Cádiz para ir a Sants, pero lo pararon 3 veces (sin yo tirar de la alarma ni nada). Con la tontería llegamos a la estación al las 22.23 (¡casi!), y mi tren salía a las 22.20, y no a las 23.00. Vaya putada... sábado por la noche en Barcelona, y con plan para salir... a veces la vida no te puede joder más... juas, juas, juas.

Se me pasó por la cabeza lo de venir a casa a dormir, pero realmente (en serio), me iba mejor quedarme en Barcelona... fueron las circunstancias. Así que fiesta... la noche me recordó mucho a mi última noche en Dublin City, en plan: dentro de 6 horas sale mi vuelo (sólo que cambiando vuelo por tren), aunque esta vez no me planteé si lo cogía o no (o lo coges o lo coges).

Y el domingo por la mañanita, sin tiempo para los churros, de empalme (como se tienen que hacer las cosas) para Salamanca, vía Madrid, saltando de tren en tren, y durmiendo como buenamente puedas en algún asiento que quede libre... Vamos, la opción A que mi buena consciencia me había llevado a descartar en el post anterior.

Fue la primera vez, pero no tiene porqué ser la última. He hecho cosas peores. De momento mañana a Málaga en el diurno... vamos, que entro a las 6.45... debería levantarme a las 5.30... socorrooooooooo. Eso si que es inhumano. Bueno, viernes por la noche en casa, así que a ver si alguien me saca de casa... yo lo dejo caer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que sepas que t leo, eh?

Aunq estés en fase Guadiana, aunq no entienda nada de lo q escribas, yo leo tus memorias, eh?

Ala, pues eso