25 mayo 2006

Qué bonitos son los niños... de lejos

Hoy la abuela de mis sobrinos, mi madre no, la otra (si fuera mi madre habría sido más fácil decir mi madre) se ha puesto mala (no me extraña, de hecho, opino que toda persona que cuida niños debería tener derecho, por convenio, a ponerse malo, como mínimo, un día a la semana). Así que hoy me ha tocado el gordo, y con bote.

El niño (AKA el Loco de la Pradera) puede colar por tranquilo y majete, pero es mentira, que no te engañe. Y la niña es una Barbie-Tanga en potencia, hoy se ha estado paseando con un bolso y le ha echado el ojo al pintauñas.

Ya he llegado a la conclusión de que cuando están los dos, lo mejor es camuflarme con el paisaje. Yo me siento, leo el periódico, hago el sudoku, espero a que tiren algún tabique, se maten entre ellos... mientras a mí no me salpiquen...

Por otra parte...¡Mañana es el último día de clase! Con la tontería se ha pasado otro curso. El martes estuve a punto de ponerme a estudiar... tuve la revelación de rigor, apagué la tele, fui a la cocina a hacerme un té, volví a la habitación y pensé ¿qué darán en la digital?... como sólo quedaba hora y media para que empezara Al Salir de Clase ya me esperé haciendo zapping. Pero mañana empiezo sin falta, que estoy empezando a acongojarme.

En la cadena el Bury The Hatchet de The Cranberries, de 1999. Fue la vuelta después de los “problemillas” de salud de la Dolo, la cancelación de la gira, las ganas de mandarlo todo a paseo... Con este disco les descubrí (un poco tarde, sí, pero más vale tarde que nunca). Luego vino el estropicio del WUASTC, pero esa es otra historia y será contada en otro momento (era algo así, ¿no?).

1 comentario:

Anónimo dijo...

con lo bonicos que son los niños...
aaaiiixxxx