22 agosto 2009

Desde algún lugar de Bolivia I

Bueno, parece que voy a poder escribir un poquito in-situ, sin falsear fechas. Ahora mismo estoy en Potosí, la ciudad más alta del mundo, esa cuya plata los españoles saqueamos hace y durante algunos siglos.

Me remonto a hace ya una semana. Vuelo desde Barcelona a Lima (sin tomarme ni los Diazepanes ni los Diazepeces!!!). Qué cosa más aburrida eso de las 11 horas de vuelo (15 desde que salgo de Barcelona). Acabo el día jugando a volley en una plaza de Lima, como a mis 9 de la mañana (hora local desconocida para mi).

El sábado volamos a La Paz, previa escala de propina en Santa Cruz (lo que viene a ser como ir del punto A al B, pasando antes por el C), con lo que llegamos ya por la tarde, así que al hotel, a cenar y a dormir. Nada más despertarnos el domingo nos ataca el mal de altura, conseguimos unas Sorochipills y a patear la ciudad, Puente de las Américas (no te pares mucho que hay un guardia para vigilar a los suicidas). Mirador no sé qué, monumento al soldado desconocido (o caído, no me acuerdo), Iglesia de San Francisco, Plaza Murillo (con la Catedral, el Palacio de Gobierno, 200mil palomas...)...

Lunes 17. La carretera de la muerte. 82km separan La Paz de Coroico,con un desnivel de unos 3000 metros, que se salvan en bicicleta por una pista de tierra de unos 3 metros de ancho sin una sola barandilla, quitamiedos o similar. ¡Sobrevivimos! Por la noche a un funeral de uno de los guías de otro grupo que no pudo decir lo mismo.

Martes 18. Tiahuanaco. Unas piedras viejas cerca de La Paz. Por la tarde a pasear un ratín más por la ciudad y cambio de residencia. Bus a Sucre, la capital.

Miércoles 19. Llegamos a Sucre, a pesar del conductor del bus. Ciudad bonita que podría ser muchas de las que hay en Andalucía. Lo mejor La Casa de la Libertad, un museo donde te explican la historia de las luchas que llevaron a la creación de la República de Bolvia.

Jueves 20. Antes de trasladarnos a Potosí, dedicamos la mañana a visitar un castillo, un poco destartalado, pero teniendo en cuenta que el Alcázar de Segovia les queda muy lejos, no está tan mal. Luego a un mirador en lo alto de una montaña y al Museo de Arte Indígena, con una colección inmensa de telas (a partir de la número 150 te parecen todas iguales).

Viernes 21 (hoy). Ya en Potosí, nos libramos del mal de altura, así que decidimos encaramarnos a cada torre que encontramos por el camino para admirar las vistas de la ciudad con el Cerro Rico al fondo. Entramos en la Catedral (la prmera catedral que encontramos abierta en todo lo que llevamos de Bolivia), en La Casa de la Moneda, en la Iglesia de San Francisco y en un locutorio para escribir todo esto.

Próximamente más.

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